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Mi viaje a Paraná

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Hacía mucho que no viajaba en colectivo de larga distancia, y para colmo este viaje me cortaba el maravilloso fin de semana que esperaba con mi nietito, pero a veces las cosas salen mejor cuando no están tan planificadas.

El domingo después de votar, tuve que partir a Paraná, el servicio que elegí era el de coche cama, ya que el viaje es largo y realmente no quería quedarme mucho, la idea era llegar a la mañana del lunes y terminar los tramites y volver a casa lo más pronto posible.

Me subí al colectivo cayendo la tarde y por lo imprevisto del viaje lo que quedaba era un asiento de 2… Tuve suerte, me acomode del lado de la ventanilla pensando que sería un viaje largo y aburrido, estaba sin compañía.

Llegando a la primera parada tengo la mejor de las suertes, suben más pasajeros y a mí me toca un compañero de unos 30 y pico de años. Ya se notaba la oscuridad de la noche y que al poco tiempo servirían la cena.

Yo por supuesto, siempre que viajo me visto para la ocasión, mi minifalda de jeans con cierre al frente, mi blusa, también con cierre, muy escotada y mis medias bucaneras de lycra.

Durante la cena todo fue muy cordial y al terminar proyectaron una película, al estar sentada casi al final del colectivo, le pregunte si no le molestaba que encendiera la luz para leer algo, ya que no tenía ganas de mirar la película, a lo que respondió que no tenía problema.

Como no puedo con mi genio, saque una fotonovela erótica y una historieta erótica, él miraba de reojo lo que yo estaba leyendo e inmediatamente se dio cuenta de lo que vendría cuando se apagaran los televisores.

Así fue que ni lerdo ni perezoso, ya en plena oscuridad cerramos las cortinas que “permiten descansar”, levante el apoyabrazos que separa los asientos y fingí desear dormir, para apoyar mi cabeza en su hombro y acercar mi mano a su muslo, él me dejo ir y apoyo su mano en mi muslo y comenzó a acariciarlo.

Subí mi mano y la apoye en su bulto que ya se sentía grande, sin hablarnos comencé a bajar el cierre y desprendí su jeans buscando ese oscuro deseo, él metió mano a mis tetas y las apretó fuertemente, me incorpore y me saque el brasier para que tuviéramos libertad de gozar.

En la mínima privacidad de la oscuridad y de las cortinas del colectivo saque su pene y lo comencé a pajear, abrí mis piernas y el metió sus dedos e hizo lo mismo, ambos estábamos muy calientes y lubricados, saque de mi bolso un preservativo, (que siempre llevo por casos de emergencia) y lo coloque en la cabeza de su pijota para bajarlo con mi boca.

Sus dedos entraban y salían de mi conchita y buscaban meterse en mi colita también, me hacía estremecer porque a veces apretaba mi clítoris muy fuertemente y sentía el placer del dolor, yo le pajeaba la pija que ya estaba palpitando, ambos no dábamos más de la calentura.

Con el morbo de que alguien nos escuchara o viera, nos pusimos de costado para que probara una entrada por atrás a mi conchita, fue hermoso, el momento que fui sintiendo la cabeza hacer fuerza para entrar y que se salía y la volvía a poner, y bombeaba un rato y de vuelta se escapaba de mi agujerito y la volvía a meter… estábamos muy incómodos y hasta lejos pero eso no impedía que gozáramos.

Bombeaba con fuerza hasta que en un momento me apretó con fuerza y se vino, fue descargando dentro del condón todo lo que guardaba y fui sintiendo como se ponía flácido y escapaba de mi ranura, Yo estaba loca de la calentura ¡!, no había acabado y necesitaba más bombeo, así que le pedí más dedo, como un caballero, se acomodó como pudo y metió su lengua que junto a su dedo me hicieron acabar y al rato, consiguió el cometido, logrando satisfacerme.

No nos quedamos tranquilos con esto y el siguió metiéndome mano por todas partes, yo al sentir este hermoso pedido tácito de más sexo que puse más y más cachonda y atrevida, tocaba sus huevos y meneaba su pija que se iba incorporando, al comenzar a ponerse dura, otro condón y a bajarlo con mi boca para chuparlo y ponerlo tieso. Logrado el cometido intentamos que me sentara encima de él cosa que lo pudimos hacer por un rato, pero yo sobresalía de la altura de los asientos y sería muy evidente lo que hacíamos.

Tan deseoso estábamos de hacerlo más cómodos que nos escabullimos al baño en plena oscuridad del colectivo y allí sin intercambiar palabras, me agache hacia delante como si buscara algo en el piso, él metió su pija con fuerza, me tomo de las caderas y empezó a bombear con fuerza y rapidez, el movimiento del colectivo al transitar por la ruta nos llevaba a un lado y otro del pequeño espacio, pero eso no interrumpió el golpeteo de su cuerpo contra el mío. De repente me di cuenta que estaba por acabar ya que me apretaba fuertemente mis caderas, le pedí con un susurro que tratara de aguantar así acabábamos juntos.

Fue la interrupción justa para que aminorara y siguiera bombeando hasta que le dije suavemente, ahorra si dale que estoy por acabar , eso hizo que me diera con rapidez y profundidad y por momentos parecía que quería que entraran hasta sus huevos por que la metía y se quedaba aferrado en mi conchita.

Acabamos y fue más que placentero, me fui corriendo con mis jugos que sentía caían por mis piernas, el me sorprendió al sentir como con sus dedos los trataba de tomar y con ellos me metió esos dedos en mi colita, dilatándomela poquito a poco.

Le dije: no te saques el condón, que si se te vuelve a parar te doy mi colita, parece que eso lo animo y siguió dilatándome el agujerito hasta que sentí como empezaba a meter su cabeza, poco a poco entro todita pero estaba muy cansado para aguantar estar parado y nos sentamos en el inodoro y allí subí y baje por su falo hasta que… acabo, con su apretón a mis tetas cuando lo hacía y me decía: “Puta rica, como te gusta la pija sos muy muy puta, no doy mas pero cuando estemos sentados quiero chuparte las tetas y la concha, que me pajees aunque no me salga leche y me dejes los huevos secos.

Al volver a los asientos estábamos bastante filtrados, nos sentamos pero él es acomodo y me dio un beso… WAUU!!! como pocas veces me lo han dado, y me dijo: “Gracias, es la fantasía cumplida”, tomo mis pechos y los acariciaba y restregaba mis pezones, volvió a bajar a mi conchita y la acaricio por un buen rato.

Yo volví a meter mano a su pija y la acaricie hasta ponerla dura, no tenía más condones y no soy de arriesgarme en momentos como este con desconocidos. Por lo que solo lo fui pajeando, hasta que todo su cuerpo se tensó y su pija empezó a escupir lechita caliente, poca porque ya le había ordeñado antes.

Nos arreglamos y nos dispusimos a dormir el rato que quedaba de viaje, realmente esta con la conchita vibrante y coloradita, así que dormí hasta que sentía un beso muy dulce que me decía ADIÓS, estábamos en Santa Fe, él se bajaba allí, yo seguía por unos kilómetros más.

Jamás sabré como se llama ni donde está, pero me hizo sentir que tuve un viaje espléndido.

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