Nacimiento del harem (Cap. 6)

Tiempo estimado de lectura del relato 6 Número de visitas del relato 8.343 Valoración media del relato 8,20 (10 Val.)
Nacimiento del harem (Cap. 6)

RESUMEN

Mientras las perras madres terminaban de preparar a sus hijas para servir a su nueva dueña, el Ama por su parte investigaba que tan entrenadas estaban las perras domésticas que había heredado.

Mientras las perras madres terminaban de preparar a sus hijas para servir a su nueva dueña, el Ama por su parte investigaba que tan entrenadas estaban las perras domésticas que había heredado de sus nuevas reclutas, por lo que se las llevó al salón donde Su Majestad tenía su trono hecho de oro, donde se puso cómoda y las fue haciéndose arrodillar frente a ella y las obligó a describir sus anteriores funciones.

Las perras empezaron a decir que sus obligaciones eran las básicas en la residencia de su antigua señora, pero que estaban dispuestas a seguir aprendiendo y mejorando en su nivel de perras domésticas; esa respuesta le agradó al Ama. Se notaba que había heredado perras leales a la corona. El Ama les dio la bienvenida al reino y les anunció que seguirían siendo perras domésticas pero que ahora serían de mayor calidad y con mayor número de funciones diarias, ya que estaba enterada que ellas no eran tan entregadas con su antigua dueña, las peras contestaron “como usted ordene mande y disponga Ama”.

Apenas dijo eso la esclava doméstica, se apareció la otra perra con sus hijas por detrás a 4 patas todas ellas, al llegar la perra madre se acercó con su Ama, le beso y lamió los pies y enseguida dijo “Mi Ama su orden ha sido cumplida como dispuso, aquí le entrego a mis hijas ya listas para servirle como solo usted de lo merece”. El Ama sorprendida de ver lo fácil que sus vecinas se habías convertido en sus marionetas les dijo “bien hecho mis perritas, las perras dijeron gracias Ama”.

Su Alteza hizo una seña y al momento acudieron sus nuevas perritas que instantes atrás habían sido rebeldes, ahora venían muy humildemente mirando al piso y caminando a cuatro patas, al llegar frente a su dueña dijeron A SUS PIES AMA y enseguida se los besaron en muestra de humildad y respeto.

El Ama mientras le besaban los pies sus nuevas perritas, le dijo a las perras madres “buen trabajo mis perras, sigan así y las empezaré a valorar, las perras agradecieron el cumplido recibido y respondieron “gracias Majestad, estamos para servirle en lo que usted ordene”, y ustedes perritas ¿qué opinan de lo que sus madres comentan? Las perritas resignadas solo contestaron “estamos a sus pies majestad, nuestro deber es servirle como la reina que es”

El Ama dijo a ver ustedes tres, perrita uno tráeme una bebida con hielo y a tu vuelta serás mesita de servicio, tu perrita dos me darás un buen masaje de pies, y tu perrita tres trae mi abanico de plumas y mantenme fresca, vamos a obedecer todas ahora. Todas las perritas respondieron Si Majestad, y enseguida todas y se ocuparon de cumplir las órdenes.

Mientras esas perras las servían y atendían como a toda una reina, ordenó a una de las perras madres fuera a buscar al Ama de llaves y la trajera de inmediato, la perra madre obedeció al momento. En pocos minutos regresaron ambas perras y mientras la perra madre regresaba a su lugar a los pies de su Ama, la otra sumisa preguntó ¿Qué se le ofrece Alteza?, el Ama dijo prepara el baño para dentro de 30 min, y dile a la chofer que tenga lista la limusina; la perra solo dijo estoy a sus pies Alteza, dicho esto se retiró con la acostumbrada reverencia y sin dar la espalda,

Transcurrido el tiempo el Ama ordenó a sus esclavas la cargaran a modo de silla de manos para llevarla hasta el baño donde su otra zorrita le esperaba pacientemente ya con la tina preparada con agua caliente y una copa del más fino vino blanco. Las perras que sirvieron de asiento se retiraron dejando a su Ama para poder ahora ser atendida ahora por la perra que le bañaría.

La perra Ama de llaves se esmeró en poder servir dignamente a Su Alteza al darle un baño de tan alta calidad que parecía se le fuera la vida solo en eso. Esta vez no solo le sirvió esa copa de vino blanco, sino que además de eso le acomodó un cojín para que su alteza no se recargara en una superficie dura, sino que estuviera lo más cómoda posible mientras era atendida. Ese día mientras su esclava la aseaba, el Ama le preguntó cómo se sentían sus primas y ella misma sirviendo a sus pies, la perra respondió “Majestad para todas nosotras no solo es un verdadero placer servirle, sino que también es todo un privilegio y honor”, el Ama quedó satisfecha de la respuesta dada por la perrita.

Habiendo terminado de bañar a su dueña, la perrita se dio a la tarea de vestirla y arreglarla, ya que su señora tenía planeado salir para hacer unas compras, por lo que se dio prisa en dejarla vestida y maquillada como la Diosa que era. Al salir de su recamara el Ama y dirigirse hacia su limusina, la perra se dedicó a dejar limpia la recamara de su Ama y dejar brillando el baño que minutos antes se había usado.

Habiendo terminado de limpiar el baño de Su Majestad, así como su dormitorio, se dirigió a cumplir con sus demás tareas en el reino, así como también verificar que las 18 esclavas (sus primas) estuvieran cumpliendo cabalmente sus obligaciones diarias. Todo marchaba como reloj suizo, ya la mansión había sido trapeada y barrida, el jardín ya estaba siendo rociado después de podarlo, la ropa del Ama estaba en proceso de ser guardada después de haberla planchado, y hasta la comida que era todo un banquete estaba esperando para ser degustado por su majestad.

Mientras tanto en la limusina el Ama ordenaba a su chofer la llevara a la plaza donde se rindieron a sus pies, sin embargo esa vez no iba por esclavas, en esa ocasión iba a un sex shop para comprar jaulas dobles para alojar ahí a su harem.

Al llegar a la plaza, la perrita chofer se apresuró para abrir la puerta de la limusina a su Ama, para después servirle como escalón para que así su dueña descendiera más cómodamente. El Ama se dirigió al sex shop y preguntó si tenían jaulas de titanio reforzado de tamaño doble.

El encargado del sex shop le contestó afirmativamente, y preguntó de qué tamaño deseaba las jaulas, el Ama pregunto si tenía jaulas de doble capacidad y que fueran de titanio reforzado, el empleado dijo así es, tenemos de las mejores jaulas.

El Ama dijo “Quiero me envíe a mi casa doce jaulas de titanio reforzado para hoy mismo”, allá le pagaré en efectivo la mercancía, ha y por cierto, quiero discreción total con esta compra ¿entendió? El empleado respondió “así será señora no se preocupe, le enviaré hoy mismo lo mejor de mi inventario”.

El ama retomó camino hacía la limusina y ordenó regresar a su reino, al llegar a La mansión todas las perras se le arrodillaron para darle la bienvenida. El ama les dijo que en pocas horas iban a llegar jaulas nuevas para poder dormir ellas dignamente, las perras agradecieron el gesto amable por parte de su ama, por lo que le besaron los pies. El ama respondió “no es nada perritas, es solo un simple detalle de mi parte. Todas las perritas movieron la cola demostrando su alegría.

Comparte este relato

Utilizamos cookies propias y de terceros para prestar nuestros servicios. Información. Si sigues navegando, entendemos que las aceptas. Aceptar