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La profesora perversa

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  • Para Laura, su mayor fantasía era una orgía con sus alumnos de quinto año. Cuando ve imposible cumplirla, descubrirá que no es la única perversa de la escuela y que tener la mejor noche de su vida no es un cuento

    Laura era una profesora del colegio secundario de Texas, ella daba la asignatura de Historia.

    Con antecedentes puramente perversos, Laura a lo largo de sus 38 años, tuvo varios novios, con los que complació muchísimas aventuras y fantasías sexuales de todo tipo.

    Con su forma cuidada, nunca tuvo problemas para enamorar a cualquier muchacho de su ciudad.

    La profesora vivía en su casa a las afueras de Texas, donde tomaba el autobús que la dejaba a 2 cuadras de la escuela.

    La vida de ella fue de lo más interesante, pues se graduó con honores en la universidad y se recibió de licenciada en historia.

    Al principio le costó encontrar trabajo, pasando por varios colegios que la dejaban afuera, por una situación un tanto insólita “ser muy atractiva”.

    Sin embargo, Laura encontró trabajo en la escuela secundaria n° 43 de Texas, donde los directivos hicieron omisión a sus atributos físicos y le permitieron una semana de prueba.

    Los días fueron excelentes para ella, que por cierto, solo vivía con su perrito Chihuahua.

    Obtuvo la aprobación y entro de lleno al colegio.

    Los chicos -sus edades oscilaban entre los 20 y 24 años- no paraban de observarla y ella no bastó en darse cuenta.

    No sé si por instinto o qué, pero la profesora Laura, comenzó a hacer poses subidas de tono, al escribir y borrar, meneaba sus curvas, en un movimiento que dejaba atónitos a sus alumnos -y digo alumnos, porque era una escuela, donde dividían mujeres de varones.

    Ella empezó a tomarle el gusto y los chicos nunca se quejaron con sus directivos, a excepción de Álex, un joven de 21 años que parecía ser el sabelotodo de la clase.

    Allí se terminó todo para Laura…

    Es que un día, Álex grabó secretamente los movimientos y poses sexuales que hacía su profesora, y que a él le incomodaba.

    Al día siguiente, Álex presentó ante los directivos, el video. Y los directivos tardaron en despedir a Laura, quien no opuso reclamo alguno.

    Al enterarse el curso -y toda la escuela- de aquel escándalo, los chicos de 5to no entendían cómo sucedió que se enteraron.

    Y para desgracia de Álex, le encontraron en su mochila la cámara donde había grabado el vídeo.

    No tardaron en darle una paliza al joven, que tuvo que cambiar de escuela.

    Volviendo a Laura, no sé lo tomo a mal, y se dio un respiro, junto dinero y se fue de viaje a Cancún a pasar unas vacaciones.

    No tuvo la dicha allí de encontrar un chico que le gustase, y se limitó a solo disfrutar sus vacaciones, ya que tampoco es que quería otra relación por el momento.

    En tanto, en la escuela secundaria donde trabajaba Laura, no hallaban profesor para Historia, era raro, y los chicos no podían estar sin profesora.

    Las vacaciones de la profesora terminaron y volvió a Texas, con la idea de encontrar trabajo nuevamente. Pero, por desgracia, fuera de ese colegio, ningún otro ofrecía vacante.

    Los días pasaron y Laura se fue a Austin para pasar un fin de semana con su madre.

    Ya en lunes, el teléfono de la muchacha sonó.

    - ¿Hola?

    - Sí, hola, ¿señorita Laura?

    - Sí, soy yo, ¿quién habla?

    - Soy Nick Parson, director de la escuela secundaria n° 45.

    - Ah! Hola…

    - Señorita Laura, disculpe que la moleste, es que, no hemos conseguido vacante para el puesto, y estamos dispuestos a devolvérselo a cambio de que cambie de actitud frente a las clases…

    - Hmm, está bien, acepto.

    - Perfecto! La espero mañana en la escuela.

    - Muy bien, muchas gracias.

    - Adiós.

    Así las cosas, la profesora volvería a la escuela.

    Cuando los chicos la vieron entrar, sonrieron mucho al enterarse de que estaba de regreso.

    - Profesora Laura, nos da placer que haya regresado.

    - A mí también chicos -exclamo está llena de felicidad.

    - Bueno, volvamos a las clases.

    Las clases fueron como siempre, claro, a excepción de que ya no hacía esos movimientos.

    Para octubre ya, la confianza entre Laura y sus alumnos creció bastante.

    Tanto, que le dijeron, si hacía nuevamente los movimientos no iban a decir nada, y que el que les dijo a los directivos era Álex, que ya no estaba.

    La profesora de asombro y con una sonrisa pícara, les regaló un movimiento en el que dejaba ver su sugestiva tanga roja.

    Los chicos, perplejos se deleitaban con tan enorme trasero.

    La complicidad entre ellos y ella eran muy grande.

    Pero, nada pasó de ahí. Todo era erótico.

    Cierta noche de invierno ya, en vacaciones, la profesora tuvo un increíble y fantástico sueño erótico, donde mojó sus sábanas de jugos tras un fuerte orgasmo.

    ¿El sueño? Ella, en un lugar increíble teniendo una orgía con sus alumnos, donde todos participaban.

    Ese lugar no lo podía describir, es que a veces los sueños suelen ser muy confusos, pero algo era meramente cierto, se sintió muy real, tanto que al levantarse y ver sus sábanas llenas de jugos, se propuso una nueva fantasía sexual, tener una orgía con sus alumnos.

    Al despertarse, toda sudada y agitada, no tuvo otro remedio que darse un chapuzón en la tina caliente.

    Se sacó la toalla, y dejó ver su cuerpazo, con su esbelta vagina totalmente depilada y un tatuaje de un corazón por encima de esta.

    Se sumergió en el agua, y, tomando la manguera de la tina, comenzó a masturbarse con sus ojos cerrados y pensando en una sola cosa, lo que había soñado.

    Al terminar, se secó su cuerpo húmedo y se quedó así, desnuda en su hogar, ya que vivía sola.

    Tomó el desayuno y se vistió.

    Volvió a su habitación y tomó las sábanas llenas de jugos para ponerlas a lavar.

    Las vacaciones fueron fructíferas para ella, que aprovechó para continuar un libro que había dejado hace tiempo…

    Ya nuevamente en el período escolar, los alumnos eran los mismos para la profesora.

    Cómo la confianza seguía en pie, los chicos se animaron a pedirle un striptease, que ella no dudó en dárselos.

    Era sumamente increíble, pero sus apenas 10 alumnos se sorprendían día a día con ella.

    Los días pasaron y Laura soñaba recurrentemente esa fantasía.

    Un día se atrevió a más y mostró sus partes a los alumnos, y comenzó a tocarse.

    Lo más increíble de esta historia era que nunca era descubierta, sumando astucia al saber cuándo podía y cuando no.

    La profesora notó que aquel día las pollas duras de sus alumnos se veían claramente sobre sus pantalones. Ella no decía nada, es más le gustaba.

    Un día se cansó, y finalmente lo largó:

    -Chicos, sé que nos tenemos mucha confianza, y les quería decir algo.

    -Díganos profesora! Exclamó uno.

    -Soy una mujer que disfruta mucho su sexualidad, se los demuestro día a día y he tenido varias fantasías a lo largo de mis 39 años… Así que quería cumplir una última que no pude… Chicos, -continuo- me encantaría demasiado tener una orgía con ustedes… perdón…

    Los chicos, sorprendidos por el comentario, no dudaron en quedarse sin palabras.

    -Profesora, cuente conmigo. -dijo uno.

    -Conmigo también!...

    Así 6 de 10 estuvieron de acuerdo, los otros cuatro no aceptaron, aunque le dijeron que es muy bella, pero tenían novias.

    Tras un encuentro en el exterior, la profesora, les pidió que no digan nada, y les dijo que al final de clases convenzan a sus padres de ir a un lado con un amigo y vayan a su casa -les dejo la dirección-

    En la noche, ella no podía creerlo, su última fantasía se iba a concretar.

    Al día siguiente, vistió un vestido suelto y no llevó ni sostén ni bragas.

    Los chicos volvieron a disfrutar de su figura.

    Al finalizar la clase, la profesora, les guiño el ojo y se despidió.

    Por la tarde-noche los chicos que asistirán a la gran orgía.

    La profesora, les abrió la puerta a medida que iban llegando. A cada uno les abría con una diminuta tanga roja y una suave camisa transparente que dejaba entrever sus enormes pechos.

    Ella les preparó una rica cena y al final, les preparó una habitación con una cama matrimonial llena de pétalos de rosa y un aroma increíble y velas que iluminaban la oscura habitación.

    Todo comenzó con ellos, desvistiéndose y dejando ver alrededor de la profesora sus enormes pollas duras.

    Ella en silencio, comenzó a practicarle sexo oral lamiendo de a una esas enormes pollas.

    Mientras los otros esperaban el turno de darse un buen momento, se comenzaron a masturbar…

    Luego del sexo oral, ahora eran ellos los que chupaban el rico coño de la dama.

    Al final, comenzaron con el sexo, luego de variados juegos sexuales, incluido grandes dildos.

    La penetración fue de gozo total, hasta incluía doblé penetración, su rico culito y su coño eran testigo de grandes entradas y salidas de esas enormes pollas.

    Se turnaban y mientras los otros -que esperaban penetrar esos lujosos agujeros sedientos de placer- se dejaban complacer con la boca y las manos de Laura (ocupaba increíblemente su boca con dos pollas, y por si fuera poco con sus manos masturbaba a los dos restantes) Todos -los 6 gozaban-

    Ella no paraba de gritar y gozar…

    De pronto ese culito que parecía cerrado, fue dilatándose y quedando cada vez más lubricado -dichosos, los que pudieron estallar la leche en el ano y en la vagina de esta belleza.

    Entre tanto penetrar a la profesora, los que estaban al mando de ese culito y ese coñito, dejaron expulsar sus vergas, y, mientras Laura suspiraba, se arrodilló al medio y alrededor de ella los muchachos se pusieron en ronda a masturbarse.

    A medida que estaba por acabar, se acercaban a Laura para depositarles la última tanda de semen en su rostro y tetas.

    Terminó el último y para entonces, la profesora, estaba, literalmente, bañada en leche.

    Les sugirió a los muchachos, descansar en la cama, mientras ella, toda llena de leche, fue a darse una ducha para quitarse todo el semen recibido -ah! Me olvidaba, uno que otro disparo de leche fue directo a su garganta, que no dudó en tragar gustosa.

    Al finalizar, la profesora les obsequio una última mamada a cada uno -de despedida- y les pidió que no la vuelvan a bañar de leche, porque ya estaba limpia.

    Los muchachos se contuvieron, ya que tampoco tenían tanta reserva.

    Al finalizar, Laura agradeció enormemente a cada uno y les regaló un beso en la boca y les dijo “Son grandiosos chicos, no la podía haber pasado mejor”

    La profesora, cerró la puerta al último y se despachó en su cama totalmente agotada.

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