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Una experiencia nueva

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Se trata de una experiencia nueva como pareja, rompiendo todos los tabúes del sexo al introducir juguetes sexuales a nuestra relación sexual, comenzamos con un vibrador para Melisa

Me llamo Rodolfo y tenía para entonces 32 años y mi mujer Melisa de la misma edad, llevamos mucho tiempo viviendo juntos, y cogiendo mucho sobre todo, a ella le encanta coger, y a mi más, somos muy abiertos a la hora de hablar de sexo y sobre todo para pasarla bien en pareja, ella es toda una mamasita, tiene un culo de la puta madre, y una rana muy jugosa y placentera, sabe coger muy bien, chupa la pija de una manera increíble, y la concha la mueve increíblemente rico, aparte de que tiene la rana muy jugosa y caliente, no me canso de repetirlo.

No recuerdo muy bien cómo surgió la idea de introducir juguetes sexuales a nuestras vidas, el punto es que recuerdo haberle mostrado unas fotos de unos vibradores de un sex-shop, debido a que veíamos muchas fotos xxx en el internet, recuerdo que incluso decidimos ambos comprarlo el modelo y color del vibrador, se llamaba “el conejito” recuerdo que hicimos el pedido y que lo usaríamos cuando ella viniera a la ciudad donde yo vivo.

Ya cuando ella vino para estar conmigo, recuerdo que era de noche y el clima estaba agradable ella vestía como lo que es, una tremenda puta, una lencería muy provocativa, una tanga muy delgada, de por medio un olor a feromonas que emanaba de su vagina que impregnaba todo el cuarto, una rana muy mojada y caliente, pezones eréctiles de una tetas muy ricas y mi pija que estaba redura por la experiencia nueva que estábamos a punto de experimentar. Es así como comienzo a besarla y decirle “mami que buenota que estas, mmm”, mientras le acariciaba las tetas, besándole el cuello y la nuca muy suavemente empecé a bajar mis manos para introducirla dentro de su tanga diminuta a lo que ella exclama “mmmmm papi”, su rana estaba totalmente empapada de fluidos vaginales, muy calientes, lo cual me excito demasiado y empecé a tocar su clítoris erecto a lo que ella empezó a agarrarme y a frotarme la pija diciendo “mmm amor que pija que tenés”.

Me quito el bóxer y empezó a chuparme la pija como toda una puta, se la metía hasta el fondo, entre besos y lamidas mi pija se ponía cada vez más y más dura, toda babosa mezclada con liquido preseminal abundante, luego me incline y puse mi rostro enfrente de su sapo caliente, y comencé a lamerlo con la tanga puesta, se podía sentir el olor y el calor de esa rana totalmente arrecha, luego le quite la tanga y empecé a comerme su concha rica, chupaba sus labios mayores, con movimientos de lengua hacia arriba y hacia abajo lamia su clítoris erecto, introducía mi lengua dura dentro de su sapo, recuerdo que bebí todos sus fluidos vaginales abundantes esas noche, era como un sabor a limoncito agradable, tanto así que chupaba su concha como nunca antes se lo había chupado, y ella se retorcía diciendo y gimiendo “mmm ahhh, ricoo, papi”.

Vi lo excitada que estaba y como se retorcía de la arrechura y dije este es el momento y le dije “amor te voy a meter el vibrador” a lo que ella con la cabeza hacia gestos de que si, ya que en ese momento ella solo pensaba en complacer su rana sedienta de pija y de sexo, encendí el vibrador y tenía el típico ruido al vibrar, lo acerque a su vagina y los deslice por sus labios mayores húmedos, luego con la punta del vibrador rosaba su clítoris a lo que ella con la respiración entrecortada solo realizaba gestos de que algo nuevo estaba probando y de que le gustaba, luego empecé a introducir el vibrador en su vagina totalmente lubricada y mojada hasta llegar a lo más profundo de su sapo, y a ella le gustaba y a mí también, era un momento lleno de lujuria ver a mi mujer gozar de tanto placer.

Empecé a introducirlo y sacarlo de su rana arrecha, y fue ahí que me di cuenta que ella cuando más placer sentía era cuando el vibrador estaba alojado en lo más profundo de su concha, haciendo contacto con su cérvix, era cuando más placer sentía, así que le se lo introduje hasta el fondo mientras lamia su clítoris, y ella se retorcía cada vez más, le preguntaba si le gustaba y ella con su voz y su respiración entrecortada decía “me encanta”, nunca en mi vida había visto algo más excitante que lo que estaba viendo, era más excitante que ver a las putas de venus, tanto así que le pregunte, “amor crees que puedas terminar usando el vibrador?” A lo que ella responde “creo que sí”.

Entonces puse el vibrador en su mano derecha y la incite a que ella misma se lo introdujera a la velocidad y nivel de vibración que ella quisiera, y así fue, ella lo disfrutaba mucho, se lo introducía y lo apretaba y ajustaba hasta el fondo de su sapo caliente mientras yo me hacia la paja muy rico, veía su éxtasis y sus ojos como se volcaban de placer, fue entonces que le dije “Mami quiero verte echar un polvo con ese vibrador”, a lo ella con su cara de puta solo con gestos me dijo que bueno, se lo introducía cada vez más rápido y hasta el fondo, y cada vez sus gemidos eran más fuertes, puse mi pija cerca de su boca mientras me masturbaba y le tocaba las tetas con la otra mano y la incentivaba diciéndole vamos mami, regálame un polvo mmm regálamelo a lo que ella se lo metía cada vez más y más hasta el fondo, fue cuando me dijo “papi ahí voy ahí voy mmm ahhhh papi” estallando toda su arrechura en la explosión de un súper polvo.

Se relajó durante dos minutos me dijo que la sensación de que algo le vibre dentro del sapo era fenomenal, lo cual me éxito mucho introduciéndole nuevamente el vibrador en su sapo húmedo y llegando a un segundo polvo en menos de 2 minutos, podía ver su rostro lleno de placer mientras tenía su segundo orgasmo, fue segundos después cuando me dijo “papi quiero pija”. Dejo el vibrador de un costado y se empezó a sentar en mi pija dura y a moverse como solo ella sabe, mi pija estaba redura, podía sentir como mi pija frotaba su cerviz y ella se enloquecía cada vez más, diciendo “ahí papi, ahí papi, que pija amor, dame pija, dame más pija, dámela dura, dámela toda mi amor”, mientras se movía cada vez más y más para ser penetrada por mi pija que parecía que iba a estallar, y fue casi de inmediato cuando me dijo “ahí voy de nuevo papi”.

Música para mis oídos escucharla decir eso y sus gemidos de puta, “ahhhhh ahhhh ahhhhh mi amor”, decía estallando nuevamente en un tremendo polvo, disminuyendo la velocidad de sus movimientos, me decía “ay amor que ricos tres polvos”, lo que me volvió a poner caliente y la empecé a hacerla menear de nuevo sobre mi pija, y le dije “quiero que terminemos juntos”, y ella respondió “que rico amor, dame toda tu leche papi en la concha”, y empezamos de nuevo a coger en la misma pose, estaba tan caliente y mojada esa concha que era un elixir poder coger ese sapo ricote, cada vez se movía más rápido y gemía cada vez más, a lo que sentí que iba a terminar, le dije “amor ahí voy”, y ella me dijo “venite yo también voy”. Cogíamos y cogíamos hasta que sentir mi pija explotar toda su arrechura al mismo momento en que ella también se corría, ambos gritábamos y gemíamos fuerte, no nos importaba que no escuchen los vecinos, solo importaba nuestra arrechura, y así termine llenándole de semen la concha de mi mujer, era increíble ver la cantidad de semen que chorreaba y caía de su sapo.

Fue un orgasmo tremendo para ambos, luego de haber por primera vez experimentado con juguetes destinados exclusivamente para tener sexo, un tabo se había roto y fue espectacular los resultados otorgados por el vibrador, no solo para ella sino para mí también. Luego dormimos muy felices por los polvos mágicos que habíamos experimentado.

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