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Novia y madre dominante (Cap. 5)

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  • Esa misma tarde al regresar a su casa la clienta, llamó por teléfono a sus hijas y aprovechando su afición por las clases de cocina, les hizo creer que habían sido ganadoras de 10 clases gratuitas

    Esa misma tarde al regresar a su casa la clienta, llamó por teléfono a sus hijas y aprovechando su afición por las clases de cocina, les hizo creer que habían sido ganadoras de 10 clases gratuitas. Las hijas sorprendidas y a la vez agradecidas por el aviso se dirigieron enseguida al supuesto sitio donde recibirían esas clases. Como era de esperarse la ingenuidad y la estupidez en esas cinco chicas se veía a flor de piel y apenas entraron preguntaron donde sería que les darían esas tan esperadas clases.

    La esclava doméstica condujo a las chicas al ya tan acostumbrado recibidor en donde hizo su aparición minutos más tarde su Alteza. Las chicas demostrando poca educación en vez de saludar, enseguida casi exigieron fueran llevadas al curso de cocina. Su Alteza les dijo que habían sido engañadas para asistir ahí, pero que las clases fueron un invento, las chicas reclamaron que a ellas les prometieron clases gratuitas y las querían YA.

    Un vez más se les dijo que no se daban clases ahí de nada, que las únicas clases que recibirían serían para aprender a ser esclavas domésticas. Las chicas empezaron a exigir que las dejaran ir y que ellas no serían esclavas de nadie, y que si no las dejaban irse empezarían a dar de golpes para poder escapar; fue entonces que su Alteza las invitó a mirar a su alrededor y se fijaran cuantas chicas a sus pies había en la mansión y que de nada les iba a servir empezar a repartir golpes.

    Las chicas al verse totalmente perdidas se tranquilizaron y empezaron a decir que eso que les querían hacer no era justo, querían saber quién les había hecho eso. Su Alteza dijo que tenía una clienta que requería de esclavas domésticas y que ellas cumplían todos los requisitos. Las chicas dijeron que si quería dinero ellas se lo daban, pero que las dejara ir; su Alteza dijo que no era posible por dos motivos, el primero ya estaba pagado el servicio y el otro es que ya estaban comprometidas al cliente contratante.

    Su Alteza hizo presentarse a su esclava principal para que llevara a una habitación panorámica, esta no era más que una simple jaula elevada a varios metros la cual a las chicas que la visitaban terminaban con miedo de estar ahí, por lo que preferían cumplir las órdenes recibidas. Las chicas gritaban como locas en manicomio así que fue necesario amordazarlas y atarles las manos por la espalda para evitar ataques.

    Las chicas fueron metidas y elevadas en la jaula por dos días continuos sin recibir agua ni comida. Después de transcurrir dos días las futuras perritas domesticas no se habían siquiera domesticado ni un pico y amenazaban con jamás estar a los pies de ninguna persona, sin embargo ya su Alteza se había comprometido a entregarlas totalmente domesticadas tal como si fueran unas perritas falderas además de que no podía dejar que su reputación se viera afectada por unas cuantas chicas.

    Su Alteza llamo a su domestica principal para ordenarle que habiendo evaluado la resistencia de esas chicas en la habitación panorámica iba a ser necesario que se les diera a las chicas un par de bofetones que prácticamente quedaran en sus caras impresa su mano, y de no surtir efecto, se tendría que usar un fuete, y si el fuete no surtía efecto, que fuera subiendo la intensidad de la enseñanza con distintos artículos de BDSM, esto debería ser efectuado por la noche. La esclava acató la orden de su Alteza.

    Cerca de la media noche las perras rebeldes fueron llevadas a la presencia de la esclava principal, y esta les aclaró que su educación y entrenamiento de perras domésticas podía darse de dos formas, la primera era hacerlo voluntariamente someterse y aprender el arte de ser sumisa o la segunda forma de aprendizaje y educación sumisa era aplicando la fuerza en incremento.

    Las chicas aun sabiéndose pérdidas se resistían a doblegar su voluntad y pasara a ser esclavas domésticas a los pies de otra persona. La esclava principal al ver que esas chicas se resistían a obedecer, les tuvo que arrodillar y como ordenó su Alteza, les aplicó 2 bofetones que hasta la mano se les quedo impresa en la cara tal como había ordenado su Ama, desgraciadamente para las chicas esas dos bofetadas no les fue bastante para doblegarse, por lo que la domestica principal tuvo que ir cambiando el método de educar a esas rebeldes, le tomó toda la noche educarlas, pero al día siguiente ya habían entendido cuál era su nuevo estilo de ver la vida.

    En las primeras horas de la mañana su Alteza pidió un reporte a su perra del avance educativo de las esclavas domésticas. La esclava principal reportó a su Alteza que le llevó toda la noche hacer que entendieran y aceptaran las obligaciones que conllevan su nueva manera de disfrutar la vida que les queda por delante.

    Su Alteza hizo traer a esas rebeldes, al llegar las futuras perritas, su Alteza irónicamente les pregunto cómo les había ido, las chicas le dijeron que toda la noche les habían surtido de golpes y ellas no querían ser golpeadas, su Alteza les aclaro que esos golpes eran por culpa de ellas al no cooperar, pero que si ellas obedecían todo lo que se les ordenara, los golpes iban a cesar , fue hasta entonces que las perritas decidieron voluntariamente acatar sus órdenes y así evitar continuar recibiendo más palizas como la sufrida la noche pasada.

    Su Alteza les ofreció un momento de descanso dejándoles sentar muy cómodamente en el suelo desde luego para proyectarles un video de apenas unos 3 minutos, las perritas se lo agradecieron infinitamente besándole los pies. Lo que su Alteza no les dijo es que ese descanso era solo para tomar el control de sus cerebros y poderlos manipular evitando que pusieran alguna resistencia y sin ellas saber que se les creaba una nueva identidad como esclavas.

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