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Jaque mate (Parte 6 de 8)

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  • No quedan muchas piezas en el tablero, Gustavo siente que tiene que ir a todo o nada, sacrificar sus piezas más importantes si es que quiere ganar la partida y no dudaré en hacerlo

    - Basta Gustavo… esto no puede ser… lo siento… - dije entrando nuevamente y acomodando la pollera en su lugar

    - Eres dura, dura como una piedra… pero me encanta que me hagan las cosas difíciles... – sus palabras sonaban a esos tipos que nunca se rinden.

    - Creo que es tarde… - ya había perdido la cuenta cuantas veces había dicho esa frase

    - Usas lencería erótica? – preguntó el como si nada, como reiniciando la conversación

    - Qué? a que viene esa pregunta ahora?

    - Tú sabes… lencería erótica para calentar a tu macho…

    - No… yo no… - contestando dubitativa, sabiendo que él no me creería y tarde o temprano volvería a dejarme en evidencia

    - Recuerdas que a menudo te digo en la oficina el tema de las medias y esas cosas?

    - Si… sueles ponerte pesado con ese tema…

    - Espera, te tengo una sorpresa…

    Gustavo dejó el lugar por unos segundos y volvió con una gran caja plateada cerrada con un grueso moño rosa

    - Qué es? – pregunté sin querer saber la respuesta

    - Un regalo, vamos, ábrelo – respondió con una evidente excitación

    Tomé el moño con recaudos y abrí lentamente el envoltorio, saqué la tapa y me encontré con lencería de primera, un ajustado corsé que parecía de la edad media, portaligas, medias y una colaless aún más pequeña de la que traía, en un blanco brillante rodeado por finos tules que decoraban el presente

    - Y esto? – pregunté para tantear su respuesta

    - Para mi reina… quiero ver cómo te queda.

    - Tienes todo calculado verdad? en tu cabeza diseñaste todo, paso tras paso, hasta donde piensas llegar con esto? – nuevamente me estaba molestando al comprobar un tipo tan frío y manipulador

    - Quiero llegar al final, quiero que seas mi puta por esta noche, y quiero hacerte lo que ningún hombre te ha hecho jamás, como lo que hablamos del vino, recuerdas? Que pruebes a ver que te gusta, si prefieres ‘cabernet sauvignon’, o ‘malbec’, o ‘sirah’

    - Basta! Estoy harta de tus manipulaciones! – respondí otra vez molesta

    - Eres dura… veremos que tanto… hagamos otro juego

    Esa sería un mal movimiento, Gustavo jugó la carta equivocada, fue hasta su maletín que estaba bastante lejos de nuestra ubicación, y volvió con su chequera en la mano, se sentó y mientras escribía me dijo

    - Bueno Nora, como verás estoy emitiendo un cheque y lo estoy firmando, está en blanco, puedes poner la cifra que quieras, solo deberás ser mi puta por esta noche…

    Terminó de escribir, lo desprendió de la chequera y me lo extendió, lo tomé por el otro extremo pero al tirar el no soltó el otro, solo me dijo mirándome a los ojos

    - Te advierto… una vez que pongas la cifra serás mi puta y harás exactamente lo que te pida que hagas, no habrá más capricho ni histeriqueos y ya no seré el caballero dulce y gentil que hasta ahora he sido

    Miré el papel, estaba firmado, el importe en blanco, otra vez en la duda, como había sucedido con la tanga, solo que ahora la tentación era mayor, podía poner el número que quisiera, esto era mucho dinero, dinero fácil, miles de ideas se cruzaron en ese momento por mi cabeza, proyectos no cumplidos, postergados, pero un viento de cordura pareció soplar mi loca cabeza en ese momento, yo no era una puta, y él había equivocado el camino, me tenía contra las cuerdas y en una mala decisión terminaba de tirar todo por la borda, a punto estuve de hacerlo por placer, me tenía caliente como a una brasa, si solo hubiera insistido un poquito más, pero no, le saltó el macho omnipotente desde su interior, pensé otra vez en mi hija, en mi esposo, lo miré, lo hice un bollo y se lo arrojé en el rostro diciéndole

    - Puedes perdértelo en el culo! me voy a mi casa…

    Pero el abusó de su fuerza superior y me mantuvo a su lado, me tomó de la muñeca para decirme

    - Me queda una última carta, me juego a todo ó nada…

    - Ya no me interesa…

    - Te va a interesar, créeme…

    - Me sueltas? – dije como exigiendo dado que me apretaba demasiado, por lo que el aflojó de inmediato, entonces siguió

    - Verás Nora, soy un ganador, nunca pierdo, no hice mi fortuna por ceder, entiendes?

    - Si… - no entendía cuál era el nuevo punto de discusión

    - Ok, no es muy de caballeros lo que voy a ser pero es algo que me estás obligando hacer, aunque no te des cuenta, yo no debería…

    - Vamos al grano – propuse un tanto molesta

    - Bueno, te pregunto entonces… como una mujer tan bonita como tu puede ser fiel ante un esposo que no lo es?

    - Qué intentas decir?

    - Eso, tu marido se acuesta con putas baratas y tú tienes tantos prejuicios para acostarte conmigo?

    - No te permito! No hables mal de mí Marito! – avancé enfurecida con intenciones de abofetearlo pero él se adelantó y aguantó la embestida tomándome por ambas manos

    - Mujer! mujer! hace más de quince días que no lo ves, está solo, lejos de tu mirada, qué piensas que hace?

    - Él no es así! tu no lo conoces! es mi hombre! – aseveré embravecida

    - Él es así! tú no lo conoces! es un hombre! – respondió presuroso jugando con mis palabras.

    Entonces me soltó dado que me tranquilizaba un poco y yendo a su maletín dijo mientras revolvía los papeles

    - Voy a probártelo… veamos... como gastan sus sueldos?

    - No te incumbe – respondí sin querer dar explicaciones

    - Ok, de acuerdo, pero imagino que sabes en que gasta sus ahorros, no?

    - No… en realidad el maneja el dinero

    - Y nunca le preguntaste en que gasta, cuánto gasta? sabes al menos cuánto gana?

    - No… la verdad que no, confío en el – ya estaba calmada y ahora meditaba cada palabra que decía, sacó un papel y dijo mientras lo leía

    - Mario Torrente, verdad? banco Macro, correcto?

    - Si… es su nombre, y el banco con el que trabajamos…

    - Míralo tú misma, está su número de documento, dirección, todo, correcto?

    - Si… correcto – creo que ese momento la cara comenzaba a desencajárseme

    - Es un resumen de movimientos, me tomé el atrevimiento de resaltar en birome algunas cosas que llamaron mi atención, puedes ver? ahí, ahí y ahí – señalando con su dedo índice algunas marcas específicas, prosiguió

    - Raro, son compras en tiendas de mujeres, tiendas de perfumes

    - Y? – necesitaba que me dijera lo que sabía que me diría

    - Fácil, te sorprende a menudo con ropas y perfumes o se lo está comprando a otra…

    - Y como tienes esto? – pregunté con las primeras lágrimas rodando por mis mejillas

    - Soy poderoso, tengo contactos, amigos que me deben favores, todo se compra, te lo he dicho…

    - Tal vez exista un mal entendido…

    - Tal vez… pero mira! – dijo como sacado otro papel de la galera

    - Qué es? – pregunté con típica curiosidad femenina

    - Lo mismo, pero su resumen de telefonía, mujer… tu no miras estas cosas? nunca revisaste su celular? – preguntó incrédulo

    - No – respondí sintiéndome una tonta mientras verificaba el impreso

    - Mira esos número que marqué, sabes qué son?

    - No – respondí sintiéndome tonta y humillada

    - Son moteles… toma mi móvil, prueba a llamar y verás que te contestan al otro lado…

    No lo acepté, no me hizo falta, tomé aire y saqué fuerzas de mis flaquezas y le dije

    No tendrás una puta por dinero, tendrás una puta por despecho, y nada peor que una mujer despechada!

    Tomé la caja que antes había rechazado y me dirigí al dormitorio casi adivinando donde estaba, le pedí que me diera unos minutos, me desnudé por completo, dejando a un costado mis prendas, incluso la tanga que ya tenía un aroma nauseabundo, me acomodé primero el corsé con cierto trabajo, puesto que me costó ajustar el cordón entrelazado que iba al frente, pero lo ajusté todo lo que pude, al punto de casi cortar mi respiración y afinar mi cintura al borde de lo tolerable, acomodé mis grandes pechos que se levantaron como dos globos, de esa forma que tanto seduce a los hombres, seguí por el porta ligas, luego deslicé las blancas medias por mis piernas, ajusté los broches de a las medias, dos a cada lado, por último la tanga, demasiado pequeña, por suerte me había depilado tal cual lo había sugerido Gustavo tiempo atrás, el delgado elástico se perdió entre mis nalgas y por último volví a montarme sobre mis tacos altos, necesitaba verme lo más puta posible, me retoqué el maquillaje y recogí mi larga cabellera en una ajustada cola de caballo, los vidrios de los ventanales me devolvían mi imagen reflejada en ellos, mis pechos explotaban, mi diminuta cintura se antojaba sensual y mis anchas caderas irresistibles para cualquier mortal, ensayé con discreción un par de salidas, quería verme como una perra, no como esa mojigata que años atrás se la pasaba consumiendo hostias en las iglesias.

    Cuando salí del cuarto Gustavo estaba solo con un ajustado slip blanco que le marcaba perfectamente el contorno de un generoso bulto, a pesar de estar cerca de los cincuenta se mantenía en forma, con un pecho generosamente trabajado, poblado de enrulados bellos y bíceps prominentes que lucían algún que otro tatuaje, confieso que no pude evitar sentirme incómoda y perturbada porque a pesar de todo Mario había sido el único hombre en mi vida, y esta situación lejos estaba de ser normal para mí.

    Mi jefe creo que notó mi nerviosismo, aun así no pudo contener su mirada lasciva de lobo hambriento, solo exclamó inmóvil, como un tonto

    - Guau! eres perfecta…

    Me alcanzó una copa de champagne que tenía en sus mano para luego chocarla con la suya, proponiendo un brindis

    - Brindo por una mujer especial, para que esta noche sea especial – dijo sin desviar sus ojos de los míos

    - Brindo por… un tipo que hace lo que sea necesario para salirse con la suya… - contesté un poco más suelta de cuerpo

    Mientras dimos el primer sorbo, Gustavo se dirigió al equipo se música y encendiéndola comenzó a bucear por las distintas emisoras, me pareció un tanto anticuado, típico de un cincuentón, no tener un pendrive, o algo por el estilo, era sin dudas un punto a mejorar, de pronto pasó un tema que me enloquecía, le dije

    - Ese! ese!, ese me gusta!!!...

    - Ese? te gusta? estás segura?

    - Si… por?

    - Nada… es que es raro que una chica tan joven lo conozca, es un tema de los ochenta, seguramente no habías nacido cuando se hizo famoso, se llama ‘addicted to love’, de Robert Palmer, lo conoces?

    No podía creer que empezará a darme una charla de gustos musicales en ese momento, que me importaba saber cómo demonios se llamaba el tema y mucho menos saber quién carajos la cantaba, como el tema seguía y recordaba de memoria el video, solo le dije

    - Ya cállate quieres? – quería tomar el control en mi rol de perra.

    Gustavo entendió su error, le di la espalda y comencé a moverme sensualmente al compás de la canción, meciendo dulcemente las caderas de lado a lado, arqueándome de tanto en tanto, o solo parándome con mis piernas abiertas, solía jugar estos juegos con Mauro y a él le resultaban muy excitantes.

    Mi jefe me avanzó un par de veces queriendo poseerme, pero me di el gusto de poner distancia, haciéndole notar que debería disfrutar mi baile hasta que yo decidiera dejar de bailar, estirando el momento, tomando ventaja de ser mujer.

    Al fin el tema terminaba y ya no quedaban excusas.

    Continuará.

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