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La esclava del año (Cap. 4)

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Después de haber pasado una tarde llena de besos candentes con su nueva pareja y una noche de pasión y calentura mutua, despertaron muy cansados físicamente por haber hecho el amor salvajemente. El Amo y señor de Mara le llamó para darle la orden de preparar el baño ya que iba a bañar a su novia y a él pero antes tenía que besar los pies de ambos y tragar tanto los jugos vaginales de su nueva novia, así como el semen emanante directo de su polla.

Una vez que Mara tragó los fluidos de cada uno se dedicó a preparar el baño y asear a la pareja que la tenía en ese momento a sus pies. Mara cada vez se sentía más humillada, estaba pagando con sangre todo el daño causado a su marido poniéndole los cuernos.

Ya una vez que fueron bañados y vestidos por la perra, a Mara se le dio la orden de alistar el coche, ya que tenían pensado salir a pasear y comer, y ya que ella era una simple esclava tenía que servir de chofer toda la tarde. El Amo le preguntó a su novia a donde se le antojaba ir primero, su novia le ordenó a la esclava dirigirse al centro comercial; inmediatamente dijo el Amo ya escuchaste perra, Mara solo dijo en voz baja “si mis amos”.

Al llegar al centro comercial Mara bajo del auto para abrirle la puerta a sus amos y pudieran descender para dirigirse disfrutar de un buen rato juntos, pero no sin antes ordenar a Mara estuviera pendiente sin despegarse del auto, y el Amo agregó “acuérdate perra que yo me entero lo que obedeces y lo que no, así que si no quieres ser reprimida verdad, ya sabes que hacer”.

Después de algunas horas, Mara divisó a lo lejos que venía el Amo con su nueva novia por lo que se apresuró a abrirles la puerta y que se acomodaran en el auto. Una vez adentro el Amo dijo:

Perra he comprado varias prendas y zapatos a mi novia con cargo a tu tarjeta de crédito, espero no te moleste (usando un tono de burla); Mara solo contestó “no hay problema Amo, soy su esclava y usted puede disponer de mi como sea”. El Amo y señor de Mara Contestó “así es perra, estas solo para servirme como y donde yo así lo quiera.

Por ahora conduce que iremos a comer mi novia y yo, y dame tu tarjeta de Crédito para cargar también la cuenta del restaurante, la esclava enseguida acató la orden. Se dirigieron a un buen restaurante, ahí comieron y bebieron a lo grande por cortesía de la perra que día a día iba perdiendo la esperanza de recuperar su libertad así como su voluntad; poco a poco se iba convirtiendo en la esclava perfecta, la esclava del año.

Una vez habiendo disfrutado de una buena comida, el Amo y su nueva novia se dirigieron a casa del Amo para seguir la fiesta pero esta vez cogiéndose mutuamente mientras Mara la esclava solo miraba por órdenes expresas para que supiera lo que se había perdido por andar de calenturienta fuera del matrimonio.

Al día siguiente la perra escuchó que le llamaba su Amo con insistencia “VEN PERRA VEN” Mara se presentó de inmediato postrándose a los pies de su Amo y recibir sus órdenes, Mara preguntó Buenos días Amo ¿En que puede servirle su leal esclava? El Amo le ordeno acercarse y comerle primero la panocha a su novia y después a él le mamara la polla hasta sacarle la leche teniendo que tragarla sin derramar una sola gota, ya que de hacerlo sería altamente castigada por desperdiciar tan preciado néctar.

La perra acató enseguida la orden empezando por la panocha de su ahora también Ama, para que al recibir todos sus fluidos le lamiera la panocha dejándosela limpia en su totalidad y sin ese acostumbrado aroma a pescado crudo. Inmediatamente después empezó a mamar la polla de su Amo y señor hasta dejarla gorda y cargada de leche, la cual al estallido descargó en la cara y boca de su esclava una cantidad descomunal, producto de haberle dado una mamada de campeonato. Una vez que trago los fluidos de cada uno de sus amos, se le informó a Mara que a partir de ese día ese iba a ser su única manera de alimentarse, pero que para eso debía ganarse el privilegio. Mara agradeció su desayuno lamiendo los pies de sus amos y de inmediato se retiró a cumplir con sus tareas cotidianas.

Con el pasar del tiempo fue más que obvio que el destino de Mara cambiado, ya estaba acostumbrada a su rutina como lamer los pies de los amos, beber sus orines o fluidos vaginales según se lo ordenaran, y su máximo fue que se acostumbró a vivir en el suelo y a no tener de por vida derecho de nada, hasta para orinar debía avisar y pedir permiso, los amos terminaron uniéndose en matrimonio y la vida de Mara después de varios años llegó a su fin sin haber gozado de un solo minuto de libertad y todo por haber sido una joven golosa calenturienta, decisión que le robó su libertad. Los amos tuvieron hijos y años después los amos perecieron, sin embargo la vida esclava de Mara continuó hasta el fin de su existencia ya cansada por los años pero a los pies de sus jóvenes amos y todo por haber sido infiel en su juventud. En su tumba decía el epitafio “LA INFIDELIDAD Y CALENTURA LA LLEVARON A UNA VIDA ESCLAVA”.

FIN

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