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Dueña de mi hermana y madre (Cap. 4): Nuestra ama nos renta

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Se cumplieron dos semanas desde que nuestra Ama había decidido abrir su propio negocio de limpieza doméstica al rentarnos como esclavas, notó que aumentaban las solicitudes que le llegaban para que nosotras las perras hiciéramos el aseo en diferentes casas, por lo que decidió ampliar el número de perras a sus pies y así incrementar más los ingresos diarios.

Nuestra Ama activó la descarga integrada del collar, lo que al recibir tal corrientazo de energía, entendimos que nuestra Ama requería de nuestra presencia a la brevedad, por lo que nos apuramos a llegar para no tener que seguir aguantando tanta corriente de manera continua. Al llegar ante nuestra Ama de inmediatos nos postramos a sus pies y adoptamos ambas perras la pose de adoración para recibir nuestras órdenes. Nos fue comunicado que gracias a su buen desempeño aseando las diferentes casas el negocio iba creciendo y que por lo mismo necesitaba hacerse de más esclavas, por lo que nos fue ordenado buscar más chicas que someter incluidas dentro de nuestro mismo núcleo familiar. Acatamos y cumplimos la orden recibida de nuestra Ama, pero no sin antes besarle los pies como cada vez que llegaba o salía de la casa.

Al marcharnos a cumplir nuestros deberes fuera de casa, tanto la esclavita como yo nos pusimos de acuerdo para tardar lo menos posible en cumplir nuestras obligaciones, decidimos que como por su edad era más sencillo que ella tuviera amigas, ella se dirigió a buscarlas y engañarles con tal de rendirlas a los pies de nuestra Ama. Por mi parte ya al ser una esclava de edad madura el aguante de mis amigas no iba a ser de la calidad que busca nuestra dueña, por lo que yo me fui a casa de nuestra familia ocurriéndoseme decirles que estaban siendo invitadas a una reunión en la casa, o que es lo mismo en el reino del Ama, sin embargo no quería levantar sospechas de lo que ahora somos mi hija y yo, por lo que cuide mucho mi manera de expresarme y no descubrir que soy la esclava de la que en un tiempo fue mi hija.

Llame a la puerta y me abrió una de mis hermanas que más o menos de mi edad, motivo por el cual pensé en ir a su casa para invitarlas a ella y a mis demás familiares mujeres a que fueran al reino y ahí poder lavarles el cerebro y que terminaran a los pies de nuestra Ama, Dueña y Señora. Mi hermana preguntó a que se debía dicha invitación ya que hacía mucho que ni siquiera una llamada telefónica.

En ese instante se me ocurrió usar precisamente lo que comentaba mi hermana, por lo que dije “es exactamente por eso que las invito esta noche y pasar tiempo de calidad familiar”, al decir eso desarme a mi hermana impidiendo que se negara, ya que de hacerlo sería ella la que estaría rechazando la convivencia, por lo que dijo “ACEPTO, ahí estaremos todas”.

A la esclavita por su parte le fue más sencillo convencer a sus amigas, ya que aunque eran casi de la misma edad, la esclavita tenía la habilidad de manipular mentalmente los demás logrando así que no solo sus amigas se sintieran halagadas, sino que hasta logró que sus propias madres aceptaran también presentarse esa misma noche.

Tanto la esclavita como yo habíamos cumplido con la mitad de nuestro trabajo encomendado, ahora solo faltaba lograr que nuestra familia al igual que las amigas de la esclavita al momento de estar en el reino de nuestra Ama no tuvieran otra opción más que rendirse a sus pies mientras que se les pudiera explotar lo más posible, y una vez ya habiendo gastado sus energías y mejores años serían desechadas y reemplazadas por otras nuevas.

La noche era joven y el ambiente se sentía muy cordial, lo que las invitadas no sabían es que la comida de sus platos tenía disuelto un sedante que conforme más comían, mas rápido era el efecto tranquilizante.

Al ver como caían desmayadas en la mesa, al momento que la última también se desmayó, nuestra Ama nos ordenó deshacernos de la comida con el sedante para después llevar a las invitadas a la mazmorra y ahí enjaularles. Fue hasta la mañana siguiente que fueron despertando todas incluida mi familia, la cual al verse dentro de una jaula preguntaron qué demonios estaban haciendo en ese estado.

Mi hermana me preguntó porque le estaba haciendo eso a su propia familia, yo respondí “Lo siento pero nuestra Ama nos tiene prohibido hablar de temas que no nos competen, ella te explicará después”, mi hermana enseguida pregunto ¿Qué diablos estas diciendo, y de que Ama estás hablando? Sácame de aquí inmediatamente para que me largue de esta casa de locos, jamás debí creer que era una cena solo para convivir. Solo respondí “No tengo la autorización de soltarte ni sacarte de la jaula aun, eso solo lo decide mi Ama”

Apenas respondí, se abrió la puerta de la mazmorra dejándose ver un haz de luz exageradamente luminoso, a tal grado que no permitía distinguirse quien estaba entrando. Al llegar junto de mí, me arrodillé para besar y lamer los benditos pies de mi Ama. Mi hermana no entendía que hacía yo lamiendo y besando los pies de mi hija mayor y menos entendía que hacía yo postrada en pose de adoración.

Mi hermana intento preguntar que hacía ahí cuando bruscamente mi Ama exclamo ¡A callar perra, aquí nadie habla sin previa autorización de mi parte, ha quedado claro! Fue el tono tan enérgico en que mi Ama habló, que mi hermana le tuvo miedo y guardó silencio. Nuestra Ama dijo las mande a traer porque tengo un negocio de limpieza doméstica que está teniendo mucha demanda y necesito personal, así que ustedes van a desempeñarse como criadas. ¿Alguna pregunta? Al ver como mi Ama había hablado callando a mi hermana, las demás no se atrevieron siquiera a respirar más fuerte de lo normal, solo se escuchó un suave y poco audible “SI SEÑORA, como usted ordene”, todas respondieron así siendo o no de la familia. El Ama se retiró dándome órdenes para educar a todas.

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